La versión moderna que conocemos hoy del queso crema surgió en Chester, Nueva York. Un lechero llamado William Lawrence estaba intentando replicar el Neufchâtel francés.
Lawrence añadió accidentalmente una cantidad excesiva de nata al proceso. El resultado no fue el queso francés que buscaba, sino una masa mucho más rica, untuosa y firme.
Al darse cuenta de que este «error» era delicioso, empezó a comercializarlo. En 1880, adoptó el nombre «Philadelphia», no porque se fabricara allí, sino porque en esa época Filadelfia era considerada el epicentro de los productos lácteos de alta calidad (una estrategia de marketing para asociarlo con la excelencia).

Queso crema casero
Ingredientes
- 1 l leche entera
- 40 ml zumo de limón recién exprimido
- Una pizca de sal
Elaboración
- Calienta la leche en una olla a fuego medio hasta que esté muy caliente pero sin llegar a hervir (85º C)
- Apaga el fuego, añade el zumo de limón y mezcla suavemente
- En pocos segundos la leche se cortará (se separará en cuajada y suero). Tapa con un paño limpio y deja reposar 30 minutos
- Cuela la mezcla con una gasa o paño limpio para separar el suero
- Añade el queso a un recipiente en el que puedas batir, añade una pizca de sal y mezcla
- Bate hasta conseguir una textura cremosa


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