Fotografía panorámica de Procida, Italia.

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«Il Postino» – Un viaje a la esencia de Procida

«Il Postino» – El cartero (y Pablo Neruda) – una película de 1994 rodada entre dos islas italianas, Procida en el Golfo de Nápoles, y Salina, una de las islas Eolias frente a Sicilia.

Procida es la protagonista de este mes en Cartas desde el viaje (newsletter) y buscando una película que estuviera rodada allí para poder imaginarme cómo es esta isla de pescadores, me encontré con «Il Postino». Han pasado más de treinta años desde su rodaje, pero cuando la veas, verás que no hay grandes planos del paisaje en si. Es una película que sucede sin prisas, y a día de hoy, en un mundo que va tan deprisa, todo esto nos sorprende.

La belleza en los planos queda sugerida más que exhibida. Está en los gestos pequeños, como por ejemplo unas manos tendiendo la ropa o unos pies caminando descalzos en la arena gris. Esta película te traslada a una de las islas más bonitas del Mediterráneo, a través de dos relatos que avanzan juntos. La historia protagonista, una amistad entre dos mundos distintos, los de Mario y Pablo Neruda, y en paralelo, la historia de amor entre Mario y Beatrice.

Es una película que te regala tranquilidad y te enseña que, a veces, para conectar con un lugar y con los demás, solo hace falta saber escuchar.


Ficha

TítuloIl postino (El cartero y Pablo Neruda)
Año1994
DirectorMichael Radford (con Massimo Troisi)
Duración108 minutos
Dónde verla hoyPrime Video

La película

Una amistad que se mide en cartas

Mario Ruoppolo, un joven que no sabe muy bien qué hacer con su vida en una pequeña isla del sur de Italia donde el oficio que se hereda es el de pescador. Un día, de casualidad, ve que en la oficina de correos buscan «cartero con bicicleta», entra a preguntar y le ofrecen el trabajo de ser cartero de un único destinatario, un poeta chileno exiliado. Ese poeta es Pablo Neruda.

A partir de ahí, la película es una amistad construida a base de encuentros en los que Mario le entrega el correo y, se ve como cada vez, va ganando más confianza para entablar conversaciones con Pablo. Mario descubre qué son las metáforas y qué es el amor. Se enamora de una camarera de la taberna del puerto que se cuela entre los versos de la poesía. Una historia contada con mucha delicadeza, sin grandes giros y sin esa urgencia que vemos en el cine de hoy en día.

Me conquistó por la sensación de que la película respira al ritmo de la isla. Como si la cámara hubiera aprendido a esperar.

Y todo eso ocurre en Procida, aunque la isla, en el fondo, jamás se nombra.

El refugio en la pantalla

Procida sin imágenes de postal

En 1994, cuando se rodó la película, Procida ya recibía visitantes, pero todavía no estaba en el mapa de los grandes itinerarios. Quizá por eso la cámara pudo filmarla con esa honestidad que la película mantiene de principio a fin. Procida no aparece embellecida. Aparece simplemente.

Es una isla pequeña, de pendientes pronunciadas, callejuelas blancas que tropiezan unas con otras, y un puerto pesquero —Marina Corricella— donde las casas pintadas en ocres, rosas, aguamarina y amarillo limón parecen apoyarse unas en otras para no caerse al mar. Pero ese pintoresquismo, que tanto se ha repetido en revistas y reels, en la película es funcional, no decorativo. Las casas son casas donde vive gente. El muelle es muelle de trabajo. Las redes están deshilachadas porque alguien, esa misma mañana, ha pescado.

Lo que más me sorprendió, al verla con la isla recién en la cabeza, es lo que la cámara decide no mostrar. Apenas hay panorámicas espectaculares, que vemos hoy en Instagram. Casi nadie se asoma desde Terra Murata.

Procida no es la isla idealizada del cine italiano de postal. La poesía es el modo en que la gente sencilla encuentra palabras para lo que ya sabía sentir.

Eso sí, no toda la película se rodó aquí. La casa donde vive Neruda y la playa larga son escenarios de Salina, una de las islas Eolias, frente a Sicilia. Procida puso el pueblo, los oficios, el corazón humano del relato. Salina puso el horizonte. La película funciona porque ninguna de las dos islas pretende ser otra, y entre las dos componen un lugar imaginario que, paradójicamente, se parece a las dos.

Y aquí está la magia que sigue funcionando treinta años después, la película no te enseña Procida como un decorado pintoresco. Te la enseña como un lugar habitado por pescadores, con sus rutinas, sus oficios y su luz.

Mapa del rodaje

Los rincones donde la película todavía respira

Cuatro escenarios concretos de Procida que la cámara hizo suyos. Si vuelves a ver la película fijándote en ellos, descubrirás que cada uno aporta algo distinto a la atmósfera del relato — un color, una luz, un ritmo.

01

Marina Corricella

Marina Corricella, Procida, Italia.

En la película

Es el corazón visual de la película. Aquí está la taberna donde Mario corteja a Beatrice (en el rodaje, el local fue el Bar La Taverna del Postino), las casas en pendiente donde el cartero aparece y desaparece, los barcos amarrados en primer plano. Casi todo lo que recuerdas de la vida del pueblo en pantalla pasó en este rectángulo de muelle.

Al llegar hoy

El barrio sigue siendo peatonal y pesquero. Redes secándose al sol y terrazas con manteles de cuadros. Las casas mantienen sus colores y, a poco que te fijes, podrás distinguir los planos exactos.

Apuntes prácticos

Se baja desde la parte alta del pueblo por la Gradinata del Pennino, una escalinata pronunciada — calzado cómodo. No hay entrada. Mejor a media tarde, cuando cae la luz. Si llegas a mediodía hace mucho calor y el muelle queda a contraluz.


02

Spiaggia del Pozzo Vecchio

Escena de Mario y Pablo Neruda en la Spiaggia del Postino en Procida.

— Escena de Mario y Pablo en la playa —

En la película

La playa de Procida. Aquí Mario y Pablo Neruda comparten algunos de sus paseos. Y también Mario se da cuenta de que el mar suena distinto cuando te paras a escucharlo.

Al llegar hoy

Una cala pequeña de arena oscura en la costa noroeste, en el barrio de Cottimo.

Apuntes prácticos

Veinte minutos a pie desde el centro o microbús local. Mejor por la mañana temprano o al atardecer (al mediodía, en agosto, está concurrida). Pregunta por la spiaggia del Postino y te entenderán.


03

Via San Rocco Y Santa maria delle grazie

Santuario di Santa Maria delle Grazie, Procida. Calle por la que subía Mario en Il Postino.

En la película

La calle por la que Mario sube y baja en bicicleta. Aparece en varias escenas, la oficina de correos de la película está, en realidad, al final de esta misma cuesta.

Al llegar hoy

La calle sigue siendo el eje del pueblo viejo. Une la zona baja con la subida hacia la iglesia y el barrio amurallado.

Apuntes prácticos

Se accede desde Piazza dei Martiri. Subida empinada pero corta, gratis, parte natural del paseo por la isla. Forma parte del camino hacia Terra Murata, así que conviene encadenarla con la siguiente parada.


04

Terra Murata

Terra Murata, el punto más alto de la isla de Procida en Italia. Allí se encuentra el Palazzo d'Avalos.

En la película

La cúpula amarilla del Santuario de Santa Maria delle Grazie del punto anterior, es ese detalle que reaparece, al fondo, en muchísimos planos del pueblo. Aunque la cámara apenas sube hasta Terra Murata, este barrio es la silueta que define el horizonte de toda la película.

Al llegar hoy

El núcleo histórico de Procida, en lo más alto de la isla. Calles estrechas, callejones que terminan en un mirador, el Palazzo d’Avalos (antigua prisión, hoy patrimonio municipal) y la panorámica más conocida sobre Marina Corricella — la postal que justifica la subida y que la película, curiosamente, casi no usó.

Apuntes prácticos

Subida exigente desde Marina Grande (unos 30 minutos a pie) o desde Marina Corricella vía Salita Castello. Mejor al final de la tarde, cuando la luz se vuelve dorada sobre el puerto. Lleva agua, sobre todo si vas en verano.

Para llevar al destino

Cómo viajar con la película

  • Para verla bien. Tarde de domingo, sin prisa por terminarla. Si la pones de fondo mientras haces otra cosa, no funciona.
  • Banda sonora. El tema principal de Luis Bacalov — el del bandoneón sobre cuerdas — ganó el Oscar a la mejor banda sonora original en 1996. Funciona también como BSO de paseo.
  • Lectura complementaria. Ardiente paciencia, de Antonio Skármeta — la novela en la que se basa la película, originalmente ambientada en Chile. Es interesante leerla después, cambia el sentido de algunas escenas.
  • Sabor del lugar. La insalata di limoni con el limón propio de Procida (variedad de piel gruesa, aromática) y la lingua di Procida, un hojaldre crujiente con crema de limón.
  • Detalle al que prestar atención. Fíjate en la luz que tiñe las casas de Marina Corricella sobre las cinco o seis de la tarde. Buena parte del rodaje se hizo precisamente a esa hora, esperando a que el sol bajara hasta el ángulo justo.

reflejo

Viendo Il Postino descubres que, cuando dejas de correr, los lugares empiezan a contarte sus propias historias.

Hay un momento en la película en el que el cartero entiende que la poesía no se aprende con los libros, sino abriendo los ojos y mirando qué tenemos alrededor. Lo curioso es que, viendo la película, el espectador hace un poco lo mismo. Aprende a mirar despacio. Aprende a oír el mar. Algo así, supongo, es lo que el cartero aprende del poeta.

Viendo cine también se puede viajar. A la Procida que la cámara filmó hace más de treinta años se llega antes por la pantalla que por el ferry de Pozzuoli.

¿Qué otra película te ha llevado de viaje sin moverte del sofá?

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