Corona de flores representando el Midsommar en Suecia.

Qué es el Midsommar

«Midsommar» es una palabra sueca que, hoy en día, a casi todo el mundo le suena. Se ha repetido mucho durante los últimos años. Puede que la asocies a una película de terror, pero es mucho más bonito (y mucho más normal) de lo que parece.

Para los suecos, el Midsommar es la fiesta más bonita del año. Te diría que incluso más que la Navidad. Es el día en que medio país deja la ciudad, se va al campo o junto al agua, y celebra que por fin ha llegado el verano y la luz se queda hasta tarde.

Con el Midsommar se celebra el solsticio de verano —el momento en que el hemisferio norte se inclina del todo hacia el sol. Básicamente el día con más horas de luz de todo el año. A partir de ahí los días vuelven a acortarse poco a poco, así que es como el punto más alto del verano.

Y en Suecia esto se nota muchísimo. En el norte el sol directamente no se esconde, y en el resto del país se queda hasta pasada la medianoche. Imagínate cenar a las once de la noche con luz de día, o que los niños sigan jugando en la calle a horas en las que aquí ya estaríamos durmiendo.

Para que te hagas una idea de por qué le dan tanta importancia, hay que pensar en el invierno de los países nórdicos. Allí es largo y oscuro de verdad. Días que casi no se abren, luces artificiales encendidas a media tarde, meses en los que apenas ves el sol. Así que cuando por fin llega el verano y la luz se queda hasta tarde, lo celebran como se merece.

Y hay un detalle a tener en cuenta de esta celebración, si lo piensas, justo el día que más luz tienen es también el día en que empieza a marcharse otra vez, porque a partir de ahí los días se van acortando. Por eso el Midsommar tiene algo agridulce, se celebra con ganas, pero sabiendo que el verano ya ha hecho su pico.

Oficialmente cae el viernes entre el 19 y el 25 de junio. En 2026, el Midsommarafton —la víspera, que es cuando de verdad se celebra— es el viernes 19 de junio.

  • Coronas de flores. Se recogen del campo y se trenzan a mano, a poder ser de siete flores distintas. La tradición dice que, si esa noche pones siete flores bajo la almohada, soñarás con la persona con la que te vas a casar.
  • El midsommarstång. Un palo alto, vestido de hojas y flores, que se levanta entre todos. Alrededor se baila —incluido el Små grodorna, una canción en la que la gente salta como ranas. Sí, ranas. Y sí, los adultos también.
  • La mesa. Arenque encurtido, patata nueva con eneldo, nata agria, pan crujiente. Y de postre, lo que de verdad inaugura el verano, fresas con nata. Todo acompañado con snaps —pequeños chupitos de licor fuerte que se consumen de un solo trago durante las comidas festivas— y canciones para brindar.
  • El agua cerca. Casi siempre se celebra junto a un lago o al mar. Llueva o haga sol —y en Suecia el Midsommar tiene fama de llover—, la fiesta sigue.

Cuando llega el verano, media Suecia mira hacia Gotland, la isla del Báltico donde Visby guarda sus murallas medievales y sus rosas. Es uno de los lugares más queridos para vivir el verano sueco, y durante el Midsommar la isla se llena de quien busca exactamente eso, días infinitos, tener el mar cerca y esa calma luminosa que no se encuentra en una guía.

Gotland es, precisamente, el destino de este mes en mis Cartas. Si te apetece viajar hasta allí sin moverte del sofá —con su luz, su música y su tarta de azafrán—, la Carta desde Gotland sale el domingo 28 de junio.

Así que ya sabes, la próxima vez que alguien mencione el Midsommar pensando en la peli, le puedes contar de qué va de verdad. 

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